sábado, 13 de junio de 2009

Una vez yo tuve una mariposa. Hermosa, delicada, lo necesariamente imperfecta. Solía pasar el tiempo mirandola dormir. También sabía llorar en mi hombro, y cuidarme cuando el que se sentía mal era yo. Pasabamos las tardes sin hacer nada, y ese nada era todo lo que yo encesitaba. Pero un día aprendió a volar y yo desde el suelo todavía la extraño. Cuando la gente me dice que tengo que salir de este pozo, no entienden como es que no puedo hacerlo, pero es que una vez yo tuve una mariposa...

1 comentario:

Miss L. dijo...

En serio, gracias! Son cosas que escribo en momentos de pesimismo jajaj. A pesar de que me dan miedo las mariposas, lo que escribiste me parece hermoso. Un beso :)