viernes, 2 de octubre de 2009

Lentamente sus labios se pegaron a los míos y la adrenalinda fluyó como nunca. Contrariado por tantos millares de reacciones químicas en su interior mi cuerpo se relajo a un nivel alarmante. Mis manos tomaron su cabeza y empezaron a perderse suavemente sobre su espalda hasta anclarse en su fina cintura. Mi corazón latía mas rápidamente de lo que hubiera soportado cualquier otro ser humano. En un arrebato de algo similar a la furia apoye su cuerpo contra la pared para besarla mas violentamente. Me dolían las venas de la velocidad con la que corría la sangre en su interior. El tiempo pareció ser algo insignificante, sin que ninguno de los dos se percatara de su lento pero consistente paso. Después de lo que nunca sabré si fue un minuto, una hora o un día nestras bocas se separaron, para dar paso a un abrazo con al fuerza que tiene la gravedad, contrarrestando a esta última y llevándonos a creer que literalmente estábamos volando. Nunca sentí cosa igual, y a veces me asusta la idea de que quizás sea cierto que nadie mas me hará sentir así...

1 comentario:

tiiemposmodernos dijo...

Es muy lindo lo que escribiste.
Es cierto quiza con nadie te vas a sentir lo mismo que sentis con ella por que es unica; pero seguro vas a tener muchas sensaciones diferentes que quiza te gusten mas que esa (Y

Que andes bien :)