lunes, 29 de noviembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
Reflejos de juventud
Viendo tantas imágenes de dibujos animados por facebook, me dieron ganas de echar un vistazo hacia atrás. Pasé por las escasas fotos de mi infancia, después una rápida revisión por mis primeros pasos adolescentes, mi caótico primer amor y llegué por fin, para quedarme a vivir allí, a un album de mi viaje a Bariloche. El pelo largo, la sonrisa despreocupada, la fiesta, la inconciencia... Veo cuantas cosas que nunca íbamos a dejar se nos fueron escapando de las manos, como uno madura sin darse cuenta y entiende lo que antes no quería entender. Sin embargo, hay algo que nunca perderé, y es la libertad del alma, la rebeldía del espíritu, que ahora ya no se expresa mediante un estallido de violencia y cánticos, pero sí mediante la construcción de ideas que vengan a terminar (o intentarlo) con todo eso que aquel irrespetuoso lleno de rulos no tolerará jamás.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza." Arturo Jauretche
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lunes, 22 de noviembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
jueves, 11 de noviembre de 2010
La mano visible
Efectivamente existe una mano que guía al conjunto de las cosas hacia un orden justo y natural, pero discrepo con Adam Smith, ésta no es invisible. Esta mano está compuesta por el accionar constante de la sociedad, trabajo a la vista de todos. Para que este conjunto de acciones esté dirigido correctamente hacia fines solidarios, efectivos y eficientes, es necesaria la participación activa del brazo, mas visible aún, que es el Estado.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Lineas que algún día se que voy a escribir...
El viento sopla fuerte y el mar se hace añicos contra la embarcación. El viaje no fue tan largo, pero siento la necesitad de pisar tierra y sacarme de la espalda el cansancio que acumulé desde mucho antes de zarpar. El aroma del puerto penetra por cada uno de mis poros y me hace sonreír. Comienzo a descender y veo pasar ante mí, no toda mi vida, sino las de millones y millones de hermanos. De repente, mis pies descalzos entran en contacto con el frío del suelo y me estremezco. No es la temperatura lo que eriza mi piel, sino la libertad. Siento por fin paz en mis pensamientos, siento la energía de la victoria corriendo por mis venas. Como un loco empiezo a saltar y gritar de la alegría. De una vez por todas se ha reivindicado mi pueblo y ha recuperado lo que le corresponde. No hubo opulencia que logre apagar ese fuego que nos arde en el pecho, no hubo argumento (calumnia) que termine por soportar las embestidas de la verdadera justicia. Hoy piso Malvinas como algo nuevo, mágico, pero sigo pisando la misma Argentina que pise toda mi vida, esa que tanto me dio y a la que nunca dejaré de agradecer.
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